Alejandro Finocchiaro: el municipio sólo aparece para cobrar

Parece que Espinoza no entiende que uno de cada tres negocios no levantó la persiana y ya no lo hará.

Una vez más estoy sorprendido por la ausencia del Municipio. Sé que muchos me dirán que es imposible sorprenderse con eso, que la única constante de La Matanza es la ausencia de Espinoza a la hora de resolver los verdaderos problemas de la gente, pero hay cosas que, realmente, cuesta asimilar.

Nosotros pedimos la condonación de deudas para empresas y comerciantes afectados por la cuarentena. Recordemos que hablamos de comercios que no pudieron abrir sus puertas en cumplimiento de las medidas impuestas por el Gobierno nacional, por la Provincia y el Municipio.

Muchos de esos rubros estuvieron largos meses sin poder facturar, como los gimnasios que abrieron el mes pasado, los gastronómicos que recién volvieron a funcionar hace dos meses, u otros que estuvieron más de tres meses cerrados. Además, cuando recientemente se los habilitó, tuvieron que desarrollar protocolos que limitan sus volúmenes de venta e implican mayores costos.

Gimnasios pidiendo por la reapertura

¿Qué dispone el Municipio de La Matanza para ellos? Lejos de asistirlos para que pudieran afrontar sus obligaciones, como alquileres y salarios, lejos de eximirlos del pago de tasas municipales, ahora ofrecen una reducción de los intereses de la deuda acumulada si se abona un año entero.

Se muestran insensibles no solo frente a vecinos afectados por una cuarentena unidimensional, que solo tuvo en cuenta factores epidemiológicos, sino para una de las fuentes de empleo más importantes de nuestro distrito. Recordemos que no solo están en riesgo los emprendimientos comerciales, sino todos sus empleados.

Muchos municipios asistieron a sus comerciantes. Incluso lo hicieron aquellos que no cuentan, como Espinoza, con importantísimos montos inmovilizados en plazos fijos y bonos dolarizados.

Eso demuestra donde ponen sus prioridades. Se especula financieramente o se sostienen fuentes de trabajo que, por otro lado, en ocasiones resultan factores esenciales en la construcción de la identidad de nuestros barrios.

Una muestra más de la indiferencia que muestra la Intendencia con el sector, golpeado desde múltiples dimensiones. Estos empresarios que pagan con sus impuestos en La Matanza compiten con la obscena venta ilegal, las ferias ilegales y los comercios clandestinos, que funcionan sin habilitación. Todos elementos que alimentan la “municipalidad blue”, en la que solo ganan los personeros que arman la caja paralela.

Un Municipio que no dispone los recursos, que no articula las fuerzas de seguridad que trabajan sobre el territorio para cuidar a los emprendedores que trabajan honestamente.

Alicia, gestora que trabaja en un estudio jurídico; Gianni, que tiene un local de yoga; o Stella, que se dedica a la imprenta, me decían que cierran a las 17 por la inseguridad. Ese municipio es el que quiere, pese a todo, cobrar intereses sobre las tasas adeudadas por servicios generales, espacio público, publicidad y propaganda durante la cuarentena.

El sector privado articuló soluciones: casi todos los responsables de los negocios llegaron a un acuerdo con los propietarios de los locales que ocupan para encontrar una reducción consensuada de los alquileres correspondientes a los meses impactados por la pandemia. También, empleadores y empleados supieron flexibilizar posiciones para, juntos, salvar los negocios que son la fuente de ingresos de todos.

El Municipio, lejos de sumarse a la hora de las soluciones y facilidades aparece para cobrarles intereses. Todos sabemos que necesitamos un Estado eficiente e inteligente. La Matanza es un verdadero contraejemplo.

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