Daniel Dauria: El valor del tiempo

Reflexión del valor del tiempo inspirada por el Licenciado Daniel Dauria

Lic. Daniel Dauria

Al dolor, si le encuentrás un significado, lo transformás en un aliado invalorable.

No pasa por aceptarlo, sino en comprenderlo.

Si no le pones palabra, te arrasa, te inunda el alma, pero si dialogas internamente , aún encontrándote en desventaja frente a su fuerza, tenes la posibilidad de darle otra dirección.

Por ejemplo, como descubrís el verdadero valor del tiempo? Cuando te falta.

“Los días son largos y fatigosos para quienes descuidan el valor del tiempo” decía Goethe.

Puesta en valor de un bien histórico, dicen cuando recuperan la belleza original de un patrimonio que representa a una época y su cultura.

Vos pusiste en valor alguna vez tu vida ? Con todo lo que ello representa?

“Recomiendo que se tenga cuidado con los minutos, pues las horas se cuidan solas” decía Lord Chesterfield.

Es necesario esperar que las cosas falten verdaderamente para valorarlas?

A veces tenés chance, porque te ponen un límite y los minutos cambian, ya no se cuentan en segundos, porque te das cuenta que la medición del tiempo es arbitraria.

Puede pasar en 6 meses lo que no te pasó en 70 años. De quién depende? La mayoría de las veces de circunstancias aleatorias de la vida.

Daniel Dauria

Pero nos aturdimos de estímulos insignificantes, sin darnos cuenta, que cada uno es su propio Capitán del tiempo, su propio timonel de las horas.

Discusiones, violencia, mentiras, hipocrecía, ventajismo, distancias, peleas, enfermedad, disputas, individualismo, todos enemigos del tiempo, pero muchas veces amigas del dolor.

No dejes pasar esas oportunidades, para valorar lo valorable de tu tiempo en este plano único y totalmente rico, mires por donde lo mires.

Y principalmente valorar la gente de corazón noble, la familia, los amigos. Esas personas que se siente en el alma cuando se van pero te queda esa sensación de que solo se trata de un ” hasta pronto”.

Y en ese “hasta pronto” es tu deber hacer honor a la vida, para que en ese reencuentro tengas tantas cosas que decir y agradecer que ya no habrá una nueva separación.

Juan Manuel de Rosas no quería ni retratos ni fotos de él ni de sus seres queridos, porque decía que las fotos mostraban ausencias.

“Toda la valentía que tengo para otras cosas,me falta para un personal Adiós” decía.

Y verdaderamente es necesario ser valiente para decir adiós, porque implica aceptar.

Pero si no aceptás, los recuerdos no desaparecen, al contrario, tienen esa fuerza de insistir en aparecer una y otra vez.

Como todas esas relaciones, generalmente inadecuadas, situaciones traumáticas, duelos, heridas que si no cerras, son parte de tu mismísima sombra.

Tal vez quienes inventaron la medición del tiempo, buscaron un artilugio perfecto para cerrar períodos.

Cerrar es olvidar lo olvidable, pero también es atesorar lo valorarle.

De la forma que sea, no te olvides de cerrar esas puertas que ameritan tirar la llave bien lejos posible y diferenciarlas justamente de esas otras llaves a las que volvés para recordar el valor de los segundos.

Daniel Dauria