FINOCCHIARO: LA EDUCACIÓN EN PICADA Y LA CORTINA DE HUMO

En una serie de fuertes declaraciones el ex ministro de educación arremetió contra el exabrupto de Página 12 y el actual gobierno

Me preguntan cómo se entiende el exabrupto de Página 12. La debacle que expongo a continuación explica la desesperación del Gobierno por correr el eje de la discusión. Como no pueden sostenerla, descalifican por origen y tratan de manchar a todos con el barro que les es propio.

Vemos una operación clásica: el Gobierno y su aparato de propaganda buscan tapar la tragedia educativa. Nadie desconoce la gravedad de la pandemia, pero claramente la prioridad oficial fue responder a intereses político-sindicales y abandonó lo único importante: los alumnos.
Son innumerables los daños que sufrieron este año los chicos argentinos.

Para algunos -se estiman en más de un millón- tal vez sea el fin de la escolaridad y, con eso, el comienzo de una vida de pérdidas y frustraciones para ellos y sus familias. Con los afortunados que permanezcan en el sistema habrá que esforzarse mucho para recuperar el deterioro educativo que redundará en pérdida de aptitudes y empleabilidad. Además, habrá que atender factores emocionales y sociales dañados.

Como decíamos, lo único importante en educación es el aprendizaje de los chicos. Esa responsabilidad esencial que el Ministerio de Educación de la Nación Argentina olvidó y delegó en docentes y familias. Un año sin escuelas es otro triste récord argentino. Una sinrazón injustificable.

Desde marzo tendrían que haberse desplegado estructuras técnicas federales para extremar la búsqueda de alternativas para sostener vínculos con la escuela con los recaudos correspondientes. Subrayo federal, frente a un Gobierno que impuso los criterios del AMBA a toda la Argentina.

El Ministerio de Educación no solo está detenido en cuanto a la presencialidad escolar. De la recorrida por las distintas secretarías, direcciones y sus organismos descentralizados surge un diagnóstico claro: estamos frente a una institución sin gestión.

La única actividad -ya desde la etapa prepandemia- es la comunicación que, en general, se nutre de salidas y actividades del ministro con tono eminentemente político-partidario, basados en consignas o anuncios vacíos, carentes de contenido real ni diseño de política pública.

El Ministerio de Educación aumentó su organigrama político y destrató al personal de planta, que no funciona coordinadamente ya que las áreas fueron loteadas para contener a personeros de los espacios que forman el Frente de Todos. Los sillones más importantes fueron para Ctera, como en PBA.

Se discontinuaron planes que empezaban a dar frutos, como esfuerzos para implementar otro modo de aprender matemática y lengua, disciplinas madres para llegar a otros conocimientos. En este año de la virtualidad, se hicieron menos capacitaciones por esa vía que el anterior.

Ex Ministro de Educación Alejandro Finocchiaro

Ante el desafío inédito que representó este año, vemos una ausencia de alternativas para los y las estudiantes con discapacidad y sus familias que se encontraron desamparados por el Estado. No se conocen iniciativas del área de Educación Inclusiva.

En Educación Técnica, fue discontinuado el Programa Saberes digitales del que no se registra ninguna gestión, a pesar de disponer federalmente el equipamiento y los recursos humanos capacitados para sostenerlo.

Dejaron fuera de la escuela a los chicos que no tienen otra posibilidad de acceder al aprendizaje. Frente al abanico de alternativas que podrían haberse implementado, eligieron cartillas y producciones de dudosa efectividad y con material sesgado o decididamente adoctrinador.
Ausencia de un plan nacional que replanifique prioridades por nivel para asumir de manera efectiva los saberes.

No solo no dieron respuesta para afrontar la desigualdad que expuso la pandemia sino que trabaron el camino de las jurisdicciones que enfrentaron el desafío.
Se habla de conectividad, un insumo esencial.

Tanto es así que en el Gobierno anterior habíamos logrado conectar cada una de las aulas de las escuelas que abrigan al 60% de la matrícula y dejamos todo el material listo y stockeado para completar el total.

Nada se hizo en este campo. No solo no avanzaron en la instalación. Dejaron de pagar a los proveedores de internet y los contratos vencieron, ninguno se renovó. Se dedicaron a anunciar el plan Juana Manso -en concreto el plan de conectividad preexistente- que al no cumplir con los pagos quedó en la nada.

Interrumpieron la distribución planificada a las escuelas de gestión estatal del equipamiento tecnológico. Dentro de él estaban las 120.000 computadoras que informamos. Entregaron 80.000 y a intendentes. En algunos distritos no tenemos certezas de su destino discrecional.


Se dice que el Gobierno anterior no cumplió con la inversión educativa, “olvidando” que el 6% del PBI es aportado mayoritariamente por las provincias. La caída se verifica en el porcentaje que les corresponde, muchas alineadas al oficialismo actual, pese a que el Presidente Macri devolvió 15% de coparticipación.

Se desfinanció el sistema universitario, manteniendo el presupuesto de gastos corrientes a nivel 2019, sin considerar inflación ni pandemia aunque algunas universidades tienen hospitales y planes de contingencia. Mantienen congeladas las Becas Progresar tras el aumento del 40% de agosto 2019.

Llama la atención además, la falta de información pública referida a la cantidad de becarios actuales, que según el ministro en mayo de este año era de 350 mil, muy por debajo de los números que el programa tenía en años recientes.

La vocación centralista del Ministerio nacional también late en la falta de contacto y gestión educativa con las provincias, además de la detención de las transferencias de fondos para programas específicos.

A partir de la “particular relación” con Ctera se maquilló una supuesta paritaria nacional con 0% de aumento salarial. Esto permitió que gobernadores del mismo color político del Gobierno Nacional postergaran sus mesas paritarias hasta octubre en algún caso.

Cuando se los interpela por estas cuestiones, cobardemente, se escudan en los docentes o en los sectores postergados. Una vez más: gracias a los maestros y a las familias se sostuvo, de algún modo, el proceso educativo. Estas líneas demuestran que es otro el actor ausente: el Estado

El Ministerio reproduce hoy la razón que generó el deterioro evidente de la educación: dejarla en manos de Ctera=burocracia que busca mantener sus privilegios y a la que nada le importa el aprendizaje de los chicos. Para volver a tener movilidad social el protagonista debe ser el Estado

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