No todos los héroes usan capa muchos usan impresoras 3D.

Un joven de 19 años fabrica sillas de ruedas y prótesis para perros con impresoras 3D

No le cobra a los dueños de las mascotas. “Muchas veces son animales que tuvieron algún accidente y ya vienen gastando un montón en veterinarios”, dijo Alejandro Colli.

Si no estuviera su cama sería fácil confundir la habitación de Alejandro Colli con un laboratorio o una pequeña fábrica. Tiene 19 años, está estudiando ingeniería y duerme cada noche en su casa de Lanús arrullado por el sonido constante de dos impresoras tres 3D. Una la fue haciendo con sus propias manos, comprando las partes en la ferretería y siguiendo tutoriales de YouTube. Lo que Alejandro no tiene, lo inventa.

La impresora 3D

“Vi que había gente trabajando con prótesis para humanos pero nadie estaba haciendo para animales, así que me puse a investigar”, dice. No tiene perro ni mascota, no es un fanático de los animales y sin embargo pasa casi todo su día pensando en perritos. Perritos a los que les falta una pata, perritos que no pueden caminar.

Ya entregó 15 y tiene otros 10 carros listos para despachar. ¿El precio? Cero. No le cobra a los dueños de las mascotas. “Muchas veces son perros que tuvieron algún accidente y ya vienen gastando un montón en veterinarios”, explica Alejandro. Su proyecto se basa hasta ahora en aportes de los seguidores de @propawlab, el nombre que su emprendimiento solidario tomó en Instagram.

“Me gusta hacer esto y el momento de entrega es único e irrepetible”, describió acerca de la motivación que tiene para llevar adelante el proyecto.

Alejandro Colli