Rescataron a un puma que era tenido como mascota en una casa de Mataderos

Un vecino lo vio en un patio e hizo la denuncia. Cuando fueron las autoridades, lo encontraron durmiendo arriba de una cama.

El felino fue amigable, aunque se puso algo nervioso al ver tanta gente. Pero no fue sedado. Y si bien no se resistió, tampoco le gustó mucho cuando lo metieron en una caja de transporte para llevarlo a Temaikén. Se trata de una hembra que, según calculan los veterinarios del Ecoparque, tiene 6 meses de edad y se encuentra en aparente buen estado de salud.

Un hombre quedó imputado por infracción a la ley 14.346. Esta norma castiga los malos tratos y actos de crueldad a los animales con penas de 15 días a un año de prisión. Además, deberá afrontar una multa de 25 a 250 unidades fijas (entre $ 535 y $ 5.350) por la falta de tenencia irregular de animales.

“Posiblemente todo fue por ignorancia, pero en este caso hay crueldad, porque se le provoca sufrimiento innecesario a un animal no dejándolo en su hábitat natural. El puma estaba muy bien cuidado y llevaba la vida de una mascota doméstica, pero ese no es el lugar para un felino salvaje. Además, se va a analizar si el animal está en su peso, porque si no lo está y fue subalimentado, sería también un caso de maltrato”, explicó el secretario de Cámara Ricardo Bomparola, que trabaja en la UFEMA junto al fiscal Blas Matías Michienzi. Además, contó que en los próximos días se iniciará un protocolo para que el puma vaya a un centro de rescate en el interior del país.

“Los dueños de casa colaboraron en la entrega del animal y en brindar información -contó Guillermo Delfino, el Jefe de Cuidado Animal del Ecoparque y participante en el operativo de rescate-. Dijeron que encontraron al puma en la ruta en Santiago del Estero y que lo tienen desde hace un mes y medio. El animal vivía adentro de la casa y era alimentado con restos de pollo, guiso o lo que sobrara. Cuando llegamos estaba arriba de la cama. Es hembra y en líneas generales se la ve bien, sin lastimaduras. Este sábado se le harán estudios con más profundidad”.

Delfino explicó que muchas veces la gente compra animales silvestres en rutas de provincias como Santiago del Estero, Chaco o Formosa, algo que es ilegal, y después dice que los encontró. “Para que un animal sobreviva mueren muchos otros. Los pumas tienen camadas grandes y por ahí en este caso alguien mató a la madre y vendió o se llevó a los cachorros“, señaló.

En cualquier caso, tener un animal silvestre es ilegal y peligroso. “Hoy se la ve muy tranquila a esta puma, pero al crecer va a tener otro comportamiento, otra agresividad, se va a volver territorial. No deja de ser un animal salvaje, con su instinto. Y una mordida y un rasguño de un puma pueden hacer mucho daño”, dijo Delfino. Por otra parte, detalló que el puma debería haber estado comiendo lo que la madre le enseñe a cazar. Pero que como no lo hizo, no tuvo una dieta balanceada y que hay que ver cómo lo afectó eso.

“Va a ser muy difícil que este animal vuelva a su entorno, porque como no aprendió a cazar con la madre y sus  hermanos y dependió del humano, va a seguir buscando la presencia humana”, evaluó el especialista de Ecoparque.

“El animal ya está alojado en un recinto especialmente diseñado para felinos del hospital veterinario de Temaikén, y se le hará una evaluación médica para determinar su estado de salud -indicó Cristian Gillet, responsable del Centro de Rescate de Fundación Temaikén-. Con estos datos comportamentales las autoridades de Fauna podrán definir las posibilidades de destino y reinserción del animal”.

El titular del APRA, Juan Filgueira, subrayó que es necesario que la gente tome conciencia de que un animal silvestre no es una mascota. “Mascotizar fauna silvestre es gravísimo, es un delito penado por ley: no está permitido tener animales silvestres en los hogares. Además, detrás de esto está el delito de tráfico de fauna silvestre, que es el tercer negocio ilícito más rentable a nivel mundial y una de las principales amenazas para la vida silvestre”.

Silvestre explicó que, “de cada 10 animales capturados en la naturaleza para el mascotismo, sólo uno llega vivo a las manos de un comprador. El 90% muere durante la captura o el traslado. Y de los rescatados del tráfico, sólo la mitad logra ser reinsertada en su hábitat natural”.