Vacunatorios “gremiales” de la provincia de Buenos Aires: descontrol y demoras

El equipo de Ver y Rever (TN) fue hasta una sede gremial en Tigre donde se aplican 320 dosis diarias. El personal que trabajaba en el lugar denunció que no cobra y que no puede decirlo porque corre riesgo de ser despedido.

En medio de la segunda ola de coronavirus que atraviesa la Argentina, todos los ojos están puestos en el avance del plan de vacunación. En la provincia de Buenos Aires, el distrito que recibió hasta el momento la mayor cantidad de vacunas que arribaron al país, el Gobierno derivó buena parte de las dosis a sindicatos y sedes militantes. 

El equipo de Ver y rever (TN) fue hasta un vacunatorio ubicado en General Pacheco, en Tigre, a ver cómo se lleva a cabo la organización del plan.

“Es todo un descontrol y un horror”, definió una mujer que esperaba en la cola del vacunatorio ubicado en una sede de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA). El equipo periodístico de TN, liderado por Nicolás Wiñazki, llegó al lugar tras la denuncia de una vecina que indicó que allí había propaganda partidaria y que no se respetaban los protocolos de almacenamiento de las vacunas.

Algunas personas que esperaron en la fila por más de una hora se quejaron por la mala organización. “Nadie nos informa, no sabemos si nos van a atender o no”, dijo una mujer. “La gente se acerca porque sí, hay algunos que tenían turno pero al ver la fila se fueron”, contó otra.

Una mujer que estaba en la puerta de ingreso a la sede gremial le negó el acceso al equipo de TN. 

“No pueden pasar y filmar, la gente está pidiendo que no filmen”, sostuvo. Una vecina que esperaba en la fila su turno cuestionó la decisión de no dejar entrar a las cámaras: “Si no hay nada que ocultar, ¿por qué no pueden sacar fotos vacunándonos?”.

En medio de ese intercambio, del interior de la casa salió un joven que le consultó a la mujer que controlaba el ingreso de personas si podía comentar “una situación ante las cámaras”. “No se puede, porque no”, le dijo. “Quién te dice que si lo hacés te van a echar …”, sumó.

Entonces, otra mujer que estaba en el interior del vacunatorio, que aplica alrededor de 320 dosis por día, se asomó y aseveró: “Estamos sin cobrar”. Sin embargo, el personal no puede contar que trabaja gratuitamente porque corre riesgo de ser despedido.

“Esto es una escuela, un centro de formación profesional de la CTA. Por eso lo ofrecimos. Vinieron del Ministerio de Salud y de IOMA, revisaron todo y vieron que se puede vacunar con las condiciones de seguridad ”, descrito otro hombre.

Mientras tanto, en la puerta del lugar, las personas que esperaban su turno empezaron a discutir. “Esto es terrible. Esto no es un vacunatorio, es una vergüenza. Tengo 66 años y una hija con discapacidad, tengo gente que cuidar … tener que dar las gracias porque nos vacunen es vergonzoso ”, se quejó una mujer.

Un hombre que la escuchó al salió cruce: “Vergüenza te tiene que dar de lo que estás diciendo”. “No, vergüenza es hacer propaganda con las vacunas que compramos nosotros”, se metió otra señora. “Acá lo que molesta es Cristina (Kirchner). Usted tiene odio ”, acusó un vecino a Wiñazki.

En medio de la discusión, consignas partidarias, cánticos peronistas, personal médico con uniforme sindical y hostilidad hacia la cobertura periodística, una pregunta que quedará sin respuesta: ¿Se respetan los protocolos en los vacunatorios gremiales?

Fte: TN

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